San Patricio
Lunes, febrero 21st, 2011
No está muy claro donde nació el Santo. Unos dicen que en Inglaterra (País de Gales). Otros que en Gran Bretaña en Bennhaven Taberniae, un pueblecito de Escocia que hoy en día ni siquiera se encuentra en los mapas. Su fecha de nacimiento se sitúa alrededor del año 385 y su muerte en el año 465 aproximadamente.
Su padre se llamaba Calfurnio y era diácono y oficial del ejército romano, y su abuelo fue sacerdote cuando aún no se había impuesto la ley del celibato. Su madre se llamaba Conquesa y era familia de San Martín de Tours.
Cuando tenía 16 años fue apresado por unos piratas que lo tomaron como esclavo y fue vendido a un ganadero déspota llamado Milcho, al que sirvió cuidando ovejas y cuindado de montes y bosques. Intentó huir en varias ocasiones sin éxito. Durante este tiempo entró en él una devoción tremenda hacia Jesús y dedicaba muchas horas a la oración. Según relataba él mismo, mientras vigilaba el ganado no pensaba en otra cosa que en Dios. Había sido educado muy cristianamente y formado en una piedad embelesadora. “La fe crecía dentro de mi alma y el espíritu se levantaba, de suerte que de sol a sol yo decía más de cien oraciones y otras tantas durante la noche; cuando clareaba la aurora, ya estaba yo rezando en los bosques y en las montañas, sin que me lo impidiesen la nieve o la lluvia, porque el espíritu hervía entonces dentro de mí”. Se cree que su lugar de esclavitud fue en las costas de Mayo, al borde del bosque de Fochlad. De ser así, el monte de Crochan Aigli fue escenario del famoso ayuno de San Patricio.
Un día dejó el rebaño y andando se alejó de los dominios de su amo y así llegó a la playa donde encontró un barco que le condujo a su tierra. Tenía ya más de veinte años. La emoción de sus padres fue indescriptible e intentaron persuadirle que no les abandonase jamás.
Hay biógrafos que dicen existen pruebas fehacientes de que pasó unos tres años en la isla de Lérins, frente a Canes y después se radicó en Auxerre durante unos quince años más. Durante este tiempo le ordenaron sacerdote.
Algunos historiadores también sostienen que en esa época hizo un viaje a Roma y que el Papa Celestino I fue quien le envió a Irlanda con una misión especial, ya que su primer enviado Paladio nunca logró cumplir porque a los doce meses de haber partido murió en el norte de Britania. Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a San Patricio, un cargo bastante difícil teniendo en cuenta que el cristianismo en aquella nación se desconocía. San Patricio empezó a crear comunidades cristianas por todo el país y predicando el Evangelio a todo aquél que lo quería escuchar. Levantó iglesias, fundó diócesis, bautizó, ordenó sacerdotes, etc. fue un verdadero misionero. En aquella época Irlanda estaba formada por diferentes estados. Tuvo que pedir permiso al rey de cada territorio para su evangelización y para convencerlos no escatimaba en regalos, el dinero provenía de su fortuna familiar.
San Patricio vivía en absoluta pobreza y rechazaba todo tipo de limosnas personales, todo el dinero que recaudaba lo destinaba a los más pobres y a la evangelización.
San Patricio estuvo una temporada en Ulster y allí fundó el monasterio de Saúl. Utilizaba un lenguaje sencillo. Para hablar de la Santísima Trinidad les enseñaba una hoja de trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola hoja, así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo forman un solo Dios verdadero.
Tuvo enemigos como los druidas, representantes de los dioses paganos. También sufrió mucho con los pelagianos, que para arruinar su obra recurrieron a calumnias. Para defenderse, San Patricio escribió su “Confessio”
San Patricio puso mucha atención en la conversión de los jefes. Consiguió el amparo de jefes poderosos, en medio de muchas dificultades y constantes peligros. Sin embargo pese a los contratiempos, el trabajo de evangelización de Irlanda, siguió firme. Construyó abadías, en torno a las cuales se fundaron ciudades más tarde.
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