Su nombre real era Isidro de Merlo y Quintana, casado con Santa María de la Cabeza. Ambos trabajaron para Juan de Vargas, noble de la época.
Se sitúa su fecha de nacimiento hacia finales del siglo XI, hacia el año 1080, aunque no se sabe a ciencia cierta en qué barrio nació, pero lo que sí es seguro fue en un barrio humilde de Madrid. La capital de España por aquella época era Toledo, con lo que Madrid era un pueblo básicamente agrícola.
Al parecer antes de entrar a servir en casa de Juan Vargas como labrador, desempeñó varios oficios, entre ellos pocero. Más tarde se trasladó a Torrelaguna, donde conocería y se casaría con María Toribia, quién mas tarde sería Santa María de la Cabeza. Tuvieron un hijo llamado Illán. Murió en el año 1130.
Hay varios milagros que se le atribuyen. El más famoso fue cuando su hijo Illán cayó en un pozo y gracias a las oraciones de San Isidro, el agua del pozo empezó a subir llevando consigo a Illán, hasta que estuvo en la superficie del pozo. Su hijo sería en un futuro San Illán.
Otro milagro era que los ángeles araban el campo que San Isidro tenía que arar, mientras que él rezaba.
Era un hombre sumamente piadoso y al tiempo el hazmerreír de sus vecinos, ya que todas las mañanas antes de ir a arar al campo, pasaba a la Iglesia a rezar, tanto así que un día sus compañeros de labor le denunciaron ante Juan Vargas, quien quiso comprobar si era cierto que llegaba un poquito tarde al trabajo por ir a rezar.
Efectivamente así fue y le recriminó su actitud, pero tal fue su sorpresa cuando al llegar al campo vio como unos bueyes araban ellos solos la parte que correspondía a San Isidro.
Tuvo un gran aprecio por los animales, y nunca maltrató a los bueyes ni a otros animales.
El 12 de Marzo de 1622 fue canonizado por Gregorio XV y el 14 de Junio fue beatificado por Pablo V. Fue declarado patrón de los labradores por Juan XXIII en 1960.
Su onomástica es el día 15 de Mayo. Es el patrón de Madrid. Cada año se celebra en la Pradera de San Isidro una fiesta en la que el pueblo de Madrid concurre a rendir culto a su Patrón en su Ermita.
Texto: Globos de Colores